Con tres meses de anticipación, empresas deben migrar a la facturación electrónica

El tiempo apremia y en términos legales más aún. Es momento de que las empresas colombianas comiencen a organice y prepararse para la obligatoriedad de la facturación electrónica. Aunque el proceso es sencillo, deben contar con al menos tres meses para poder lograr una transición exitosa.

En palabras de Alberto Redondo, director de Marketing de SERES para Iberia y LATAM, una vez designadas por la DIAN, las empresas seleccionadas contarán con 3 meses para iniciarse en el modelo establecido por el Decreto 2242 de 2015 y la Resolución 000019 del 24 de febrero de 2016.

“Las empresas colombianas tienen que ser capaces de anticiparse a este cambio inminente si no quieren que su actividad de negocio se vea alterada. La factura electrónica asiste a una transformación continua, derivada de dos grandes vectores: el primero está protagonizado por los avances técnicos y el segundo por los cambios normativos, y apostar por una solución que sólo cubra con la parte tecnológica del cambio no es la mejor opción”.

Señala Alberto Redondo que “la tendencia en otros países donde ya se utiliza la factura electrónica es trabajar con un proveedor externo. De hecho, incluso las empresas que inicialmente apostaron por desarrollos propios están migrando al modelo de servicio”.

Según SERES, la factura es un documento vivo, en continua transformación, derivada de constantes cambios normativos y tributarios y las empresas con desarrollos propios se ven desbordadas por estas adaptaciones que, además, son muy costosas. A esta problemática se suma, en el caso del comercio internacional, la necesaria compatibilidad con los sistemas de facturación electrónica de otros países.

A la hora de hacer frente a la implantación de la factura electrónica hay dos opciones: esperar a que cumpla el plazo y adoptar el sistema cuando la DIAN les seleccione como contribuyente obligado, o aprovechar desde hoy los beneficios que ofrece la facturación electrónica: reducción de costes, mejora de la gestión, eliminación de errores, acceso a otras fuentes de financiación.

Resuelto este primer dilema, queda otro: desarrollar internamente una plataforma de facturación electrónica o contratar una empresa proveedora de una solución de factura electrónica. Quien elija la primera opción se encontrará, a la larga, ante una situación de complejidad puesto que la factura electrónica no es sólo un cambio tecnológico, sino que conlleva a estar al tanto de los cambios tanto normativos como tecnológicos que se vayan produciendo, lo que le alejará de lo que realmente importa: su foco de negocio.

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